Cada cuando sea necesario. Si tu caballo ha trabajado intensamente y se encuentra muy sudado, hazlo caminar un rato para que se normalicen sus signos vitales y posteriormente báñalo para retirar totalmente el sudor y lodo adheridos a su cuerpo.
Si tu caballo no ha trabajado debes bañarlo cada semana para eliminar los restos de polvo y suciedad que se hayan acumulado durante este tiempo y no olvides cepillarle diariamente para que luzca impecable, ya que el cepillado diario le proporciona brillo a la piel y pelo. De no ser así tu caballo tendrá mucha comezón por la falta de cepillado o baño y su apariencia se verá deteriorada.
Ahora ya lo sabes, en ti consiste proporcionarle un excelente cuidado a tu equino.

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